La historia
El año pasado lancé una canción… y hoy se cierra el círculo.
Robot Dance nace de ese mismo viaje: te derriban, te disparan, te dejan en el desierto como un androide viejo. Roto. Sin fuerzas. Sin tiempo. Pierdes la fe en la música. No quieres despertar.
Pero el código no muere.
Me reconstruí pieza a pieza. Volví a componer por amor, no por validación. El síndrome del impostor ya no manda.
CUANDO CAES, TE LEVANTAS MÁS FUERTE.
Este vídeo es para la gente que compone en la sombra. La que mandó su demo y no le contestaron. La que tocó en festivales y luego el teléfono dejó de sonar. La que un día miró su estudio y pensó «¿para qué sigo?».
La música no es una carrera ni una competición ni números. Es el cable que te conecta a ti mismo cuando todo lo demás falla. Es el sintetizador que suena a las 3 de la mañana y te dice: «aún estoy aquí».